sábado, 20 de enero de 2007

Y después se quejan…

Él le ha regalado a ella una hermosa flor roja a los piés de una transitada escalera, la compañerita, así como sorprendida por el gesto, lo abraza rodeando su cuello y lo mira fijamente a los ojos, ofreciéndole el más precario de los amores para luego besarlo en la mejilla con los ojos bien cerrados, mientras él, con los ojos bien abiertos, observa a la chica de jeans apretados que acaba de bajar la escalera…